Cada vez son más los casos que escuchamos de niños con piel sensible, alergias e irritaciones cutáneas. Existe lo llamado dermatitis atópica que es una enfermedad inflamatoria que aparece generalmente en los primeros 5 años de vida y muchas veces suele tratarse como alergia a un alimento, a la mascota, al polvo o sensibilidad a algún cosmético.

En este post te contamos qué es la dermatitis atópica, como se manifiesta y cómo se puede ayudar en su tratamiento.

La dermatitis atópica es una enfermedad inflamatoria crónica, de base genética, que se presenta en forma de brotes. Lo más característico es el picor intenso y la aparición de lesiones de tipo eccematoso (manchas rojas) en la piel. Estos brotes suelen mejorar e incluso desaparecer con la edad, pero en algunos casos (la minoría) pueden continuar en la edad adulta.

Los principales objetivos terapéuticos son la reducción de la picazón y de la inflamación de la piel y la prevención de las futuras erupciones.

La dermatitis atópica no es contagiosa, sino que es propia de un tipo de piel especialmente reactiva a diferentes agentes o situaciones a las que se expone.

¿Cómo sospechar que un niño padece dermatitis atópica?
Los problemas repetidos con inflamación de la piel suelen aparecer entre el 2do o 3er mes de vida, casi siempre durante los primeros 5 años. La picazón o prurito es el síntoma predominante. En los bebés más pequeños las lesiones eccematosas (manchitas o granitos) aparecen en la cara, en las manos (cuando empiezan a tocar objetos o alimentos), en el pliegue del codo, detrás de las rodillas, tobillos o muñecas o en la parte posterior de la oreja. La piel suele ser seca, apareciendo a veces granitos como “la piel de gallina” en brazos y muslos.

En cualquiera de estos casos siempre recomendamos ver al pediatra o dermatólogo para confirmar el diagnóstico.

¿Cómo evitar los brotes de dermatitis atópica?
Lo más importante es mantener la piel bien hidratada y evitar agentes irritantes. Los irritantes más comunes los usamos a diario sin saberlo, son las fragancias y los agentes detergentes comunes.

Para el cuidado diario de la piel lo más recomendable es bañar con agua no muy caliente y no utilizar jabón común, basta sólo con agua o limpiadores “sin jabón” (sin agentes detergentes como sulfatos) ¡Evitar siempre las fragancias!, tanto en los jabones como colonias o perfumes de bebé. También es aconsejable no utilizar esponjas o manoplas.
El secado debe ser suave sin frotar, aplicando inmediatamente una crema hidratante en cantidades generosas una o dos veces al día.

Los ingredientes naturales más efectivos para el tratamiento de dermatitis atópica son aloe vera, extractos vegetales, aceites vegetales y se deben evitar ingredientes irritantes en los cosméticos.

Además lo mejor es no vestirlos con ropa muy ajustada, áspera o irritante (lana, tejidos sintéticos). La ropa más adecuada es la de algodón, sobre todo para ropa interior o pijamas. Evitar el abrigo excesivo, especialmente por la noche.
La ropa debe lavarse con un detergente suave y sin fragancia, evitando el uso excesivo de suavizantes, siendo fundamental un buen aclarado.
Obviamente que siempre debe ser supervisado por el pediatra o dermatólogo, que puede indicar también otros tratamientos.

Surgen una cantidad preguntas en torno a este tema ya que es un tema amplio que dar para hablar (y escribir) mucho al respecto.

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